Alergia Alimentaria
La alergia alimentaria se produce como reacción hacia un ingrediente básico (por lo general una proteína animal o vegetal). Las alergias alimentarias del perro pueden ser al pollo, vacuno, leche, soya, huevo, cordero, cerdo, pavo, pato y trigo. Rara vez al arroz. Los gatos son más frecuentemente alérgicos al pollo, vacuno, pescado, trigo, cordero y huevo. Es importante tener presente que la alergia alimentaria es generalmente a una sola proteína o glicoproteína y se produce después de un tiempo prolongado (meses) de que el animal haya estado consumiendo el ingrediente que le produce alergia. Hay alimentos que pueden producir trastornos digestivos o de la piel, al poco tiempo de ser ingeridos, pero esos casos se denominan intolerancias alimentarias y su enfoque y tratamiento es diferente al de la alergia alimentaria.
Hay que tener presente que, generalmente, los síntomas de alergia alimentaria y atópica (alérgenos ambientales) son muy similares. Por ello, es indispensable, primero descartar la alergia alimentaria, antes de pensar en una alergia atópica.
Los síntomas más frecuentes de alergia alimentaria en el perro y el gato son:
- Prurito (picazón) que no responde a tratamientos convencionales. Puede ser en todo el cuerpo o limitado a la cara, oídos, patas, axilas, abdomen y alrededor de genitales, en los perros. En los gatos, las zonas más frecuentemente afectadas por la alergia alimentaria, son la cabeza, cuello y oídos.
- Infecciones recurrentes de oídos (otitis).
- En un 20 a 30 % de los perros, con lesiones de la piel por alergia alimentaria, pueden coexistir síntomas gastrointestinales, tales como flatulencias, colitis (heces blandas y con mucus, a veces con gotas de sangre fresca) y en raros casos vómitos y diarreas.
Numerosos trabajos de investigación han demostrado, científicamente, que las pruebas intradérmicas y serológicas (de sangre), así como las pruebas de saliva, no sirven para el diagnóstico de alergia alimentaria, a pesar de que existen profesionales y laboratorios que las recomiendan.
Las alergias alimentarias pueden solamente ser diagnosticadas mediante una dieta de eliminación.
Como especialistas en dermatología veterinaria, nuestra experiencia nos permite darle al dueño de una mascota las mejores alternativas sobre qué alimentos seleccionar. Muchas dietas comerciales, que se publicitan como “hipoalergénicas”, pueden no serlo para su perro o gato, ya que podrían contener proteínas parcialmente hidrolizadas o que pueden tener reacción cruzada con la proteína sospechosa.
Es fundamental realizar un extenso análisis de lo que su mascota ha comido desde cachorro, lo que está comiendo actualmente, a la vez que otros animales que viven en el mismo ambiente, los premios y suplementos que se le dan e incluso algunos medicamentos que puedan contener proteína animal.
Las recomendaciones para el diagnóstico de alergia alimentaria en el perro y el gato incluyen un periodo de restricción alimentaria de 8 semanas.
Muchas dietas comerciales, que se publicitan como “hipoalergénicas”, pueden no serlo para su perro o gato, ya que podrían contener proteínas parcialmente hidrolizadas o que pueden tener reacción cruzada con la proteína sospechosa.
Es muy importante que su médico veterinario interprete los resultados de la dieta de eliminación, así como la de las pruebas de alergia. Con esta información, si se confirma la alergia alimentaria, su mascota deberá consumir siempre alimentos que no contengan el ingrediente que le produce alergia. De igual manera, se deberán evitar suplementos y premios que contengan ese ingrediente.
